Elizabeth Taylor se ha muerto.Ayer.
En el New York Times se puede leer
un obituario perfecto.
Firmado por Mel.
Mel se murió hace seis años,
y Elizabeth ayer.
Así era Mel.
(...) jamás he sentido interés por ningún tema que no sean los que he tratado durante toda mi carrera: Dios, sexo y muerte. ¿Hay algo más grande y más interesante que eso? Lo dudo. La ventaja que tiene ser tan pomposo y arrogante al pensar que puedes enfrentarte a estos asuntos es que son tan enormes que jamás los acabas. Siempre hay motivos para retornar a ellos. Soy como ese perro atado a... No, espera... Eso era de Beckett, pero no era así. Soy el perro que vuelve a su vómito. Mierda, esta es de Oscar Wilde. ¿Fumas? (...) Ya está: el hábito es el lastre que encadena el perro a su propio vómito. Esa es la de Beckett. Sigamos.
Nick Cave*
Elizabeth Taylor se ha muerto.
No sabemos si en un multiverso diferente al nuestro la línea de tiempo alternativa pudiese haber llevado al Teniente Colombo a protagonizar el controvertido Ulises de James Joyce. ¿Acaso los monólogos interiores acerca de la consubstancialidad divina de Dios Padre e Hijo son más interesantes que aquellos otros acerca de cuándo llevar a la tintorería la puta gabardina?
Todo esto pertenece al mundo de la especulación, pero lo que sí está claro, es que podemos plantear una concatenación de hechos palmarios que nos permiten establecer una hilarante relación entre James Joyce y el Teniente Colombo.
El gran Joyce contaba con Samuel Beckett entre sus más íntimos discípulos (no se alteren, no queremos hacer una reinterpretación de la serie Colombo como Teatro del Absurdo). El susodicho dramaturgo era vecino de André René Roussimoff, lo cual puede decir poco al lector, al igual que a nosotros, pero la cosa cambia si decimos que dicho nombre corresponde al luchador profesional y "actor" André El Gigante. ¿Es posible que Colombo tuviese una doble vida repartiendo hostias en el cuadrilátero de Pressing Catch? No, que nosotros sepamos... El caso es que André el Gigante no tenía pocos problemas físicos en su infancia dada su desproporcionada altura, incluso para subir al autobús escolar, para lo cual contaba con la ayuda del mismísimo Samuel Beckett.
Muchos recordarán aquella película infame, pero ya parte del acervo cinematográfico infantil, titulada "La princesa prometida", en la cual actuaba André el Gigante y en la que un abuelo le contaba a su nieto enfermo un cuento de espadachines, bandidos y princesas. La concatenación no está en que Colombo pudiese haber sido un diestro espadachín (la gabardina dificulta la movilidad del brazo que enarbola el arma), sino en que ese abuelo cuentacuentos era interpretado ni más ni menos que por Peter Falk, o lo que es lo mismo, el actor que dio vida al peculiar Teniente Colombo.
Tras esta vinculación de hechos digna de aparecer en el Código Da Vinci, en Pregúntale a Geronimo queremos releer la historia hasta donde estas concatenaciones nos permitan, si bien permitiremos un cierto margen de digresión que el propio Comité Central calificará de excesivo o tolerable [1]. Si Dan Brown se lo puede permitir, ¿por qué no nosotros?
Así pues, el primer eslabón de la Nueva Historia Universal Geronimiana une a James Joyce con el ficticio Teniente Colombo. ¿Quién sabe adónde nos llevará el entrañable detective de gabardina y puro?
[1] : El Comité hará pública su resolución en el plazo de quince días laborables, si al cabo de ese periodo no se ha pronunciado, se entenderá que es tolerable por silencio administrativo.
Este blog que están uds. leyendo adolece, entre otras cosas, de un profundo y arraigado andalucismo que se extrema aun más cuando hablamos de la primera en el peligro de la libertad, de la muy noble, muy leal, muy hospitalaria, muy benéfica pero siempre denodada Málaga (->). Dicho esto, quiero hablar de un malagueño que opta hoy a entrar en nuestro panteón de hombres ilustres, los Ídolos que dotan de un poco de sabio y ponderado orden a este por lo demás díscolo siglo revuelto. Alfonso Mendiz es ese malagueño*.
Alguien nos está engañando.
se licenció en periodismo; se pasó los 90 y los '00 trabajando en prensa británica y árabe, y dedicó buena parte de ese tiempo a criticar a su cuñado Tony (no importa cuán poderoso seas, todo el mundo tiene familia). En algún momento de 2010, Lauren visita el espectacular Mausoleo de Fátima al-Masuma y, embargada por la grandeza del monumento, descubre a Alá y se convierte al Islam. El País dice hoy, 25 de octubre, que el momento sucedió hace seis semanas, y que Lauren se ha volcado en la doctrina musulmana: ha dejado de beber, ha comenzado a usar hiyab y, lo más importante, ha empezado a leer el al-quran.
"Te voy a decir una cosa (...), esta mañana han empezado una auditoría en el Ayuntamiento, y han empezado por Urbanismo (...). Como empiecen a investigar se va armar la de Dios.
Hace unas semanas leíamos en la prensa las quejas de varios inmigrantes sobre la forma que tenía un determinado juez de evaluar el grado de “españolismo” de los inmigrantes aspirantes a obtener la nacionalidad española. Dicho método se basaba en preguntas del tipo "¿Qué pasó en España en el siglo VIII?" o "Diga un escritor español nacido en 1866".Sin entrar en el grado de dificultad de dichas preguntas, veremos cómo el hecho de no conocer a fondo la historia de un país puede ser un handicap a la hora de conseguir la nacionalidad tanto como un excesivo conocimiento de su idiosincrasia.
Kurt Gödel nace en 1906 en el Imperio Austrohúngaro. Lógico, matemático y filósofo. En
Tras varios años de residencia en los Estados Unidos, Gödel se decide a obtener la nacionalidad del país de las libertades. Para ello cuenta con el apadrinamiento de Albert Einstein y Oskar Morgenstern. Ambos padrinos no mostraron pocas veces su preocupación ante las peculiares ideas de Gödel. Este último, estaba profundamente convencido, tras un exhaustivo estudio de
En el momento de la entrevista previa a la concesión de la nacionalidad, el juez hizo alusión a la hasta ahora nacionalidad alemana de Gödel, a lo que él interpoló que era austríaco. No obstante, el juez siguió en su alocución refiriéndose a la dictadura sufrida por su país (el de Gödel) en el pasado, algo, que según el magistrado nunca podría pasar en los Estados Unidos de América. Esto puso en efervescencia las neuronas del matemático y le hizo espetar al juez: ‘¡Todo lo contrario!, ¡yo sé cómo puede suceder eso, puedo probarlo!’. Einstein y Morgenstern, no sin problemas, tuvieron que emplearse a fondo para contenerle y convencerle de que no siguiese en su razonamiento, a fin de conseguir la nacionalidad estado unidense.
Fuente: El curioso mundo de las matemáticas, David Wells
Siguiendo con la tónica de reconocer a esas mentes brillantes que dan un poco de luz dentro de la penumbra en ésta nuestra siempre sorprendente sociedad posmoderna, es nuestro deber no pasar por alto a este gran pensador, aquel que otrora enarbolase el martillo del pueblo obrero para romper el yugo franquista, aquel que supo releer la historia para sacarnos de nuestra estulticia, aquel cuyo nombre no debe ser pronunciado en vano sino en aras de la libertad de expresión, aquel que posee la versión deluxe 5.1. de Bricomanía, con todos ustedes: Luis Pío Moa Rodríguez.
El primer disco de Pearl Jam se publicó en 1991. Ha vendido 9.6 millones de copias solo en EEUU sin contar las reediciones, y tiene trece discos de platino. Un éxito abrumador que no volverían a repetir, pero que los colocó en lo más alto del mainstream: En 2003 habían vendido más de 24 millones de copias en EEUU, y eran ampliamente conocidos en el mundo entero. Salvo en casa de José María Sanz Beltrán, alias Loquillo, que ese mismo año 2003 intentaba recomendarlos como un prometedor grupo emergente.
Solo uno de los grandes Ídolos del Siglo XXI podía comprender que el trabajo político de primer orden al que cualquier líder puede aspirar en una visita oficial es superar las barreras que su cargo les impone y empaparse de las tradiciones locales.
Ante la inevitable recaída de la economía española en el hipotético caso, Dios no lo quiera, de una derrota de nuestra amada selección frente a la Naranja Mecánica, el próximo domingo en la final del mundial de fútbol Sudáfrica 2010, nos vemos en la obligación de rescatar la figura de este controvertido ex-futbolista, ya verán por qué.
Jorge Alberto González Barillas, nace en 1958 en El Salvador (Viva Honduras!), bohemio, fiestero, mujeriego y por encima de todo habilidoso con el balón en los pies. Comienza su trayectoria en la liga de su país en 1975 donde enseguida destaca por sus cualidades futbolísticas. El mundo entero se rinde a su juego en el mundial de 1982 en España, donde su selección realiza un discreto papel. Ese mismo año ficha por el Cádiz C.F., lo que será el inicio de una década en la liga española antes de su vuelta al fútbol de El Salvador, donde jugará hasta su retirada.
Futbolista polémico como pocos, una vida llena de buen fútbol y demasiadas ganas de divertirse:
“Reconozco que no soy un santo, que me gusta la noche y que las ganas de juerga no me las quita ni mi madre. Sé que soy un irresponsable y un mal profesional, y puede que esté desaprovechando la oportunidad de mi vida. Lo sé, pero tengo una tontería en el coco: no me gusta tomarme el fútbol como un trabajo. Si lo hiciera no sería yo. Sólo juego por divertirme”
Estaba dando vueltas en la cama sin poder dormirme ante la insistencia de una duda: ¿Estará el casi septuagenario héroe de acción a favor del aborto libre?
Puede que a muchos os asedie la duda, ¿qué haría Mel ante la entrada de un intruso (¡o, incluso, varios!) en su propiedad? Vivimos tiempos difíciles.